The shopping villages experience // La experiencia de las villas de shopping

La Roca Village (Barcelona) via somepleasures.blogspot.com

Havainas Store in Las Rozas Village (Madrid) vía Las Rozas Village Facebook Page

Ingolstadt Village (Munich) vía Ingolstadt Village Facebook Page

The city center has gradually become a space of pace and stress in which traffic, construction and the crowd are the background music and distances between the chic shops is widening more and more. All this, is just turning the experience of shopping into a “risky sport” that saturates and depletes visitor forces. Shopping villages are responding to this new scenario: decentralized small towns with streets and squares to walk through without cars or noise and where brands are exposed in an intimate and relaxed way.

The added value of this retail format is to offer an enjoyable experience, more adapted to the needs of visitors. In shopping villages we often find luxury brands with great deals and innovative and unique collections, as well as independent retailers and cultural projects, such as exhibitions and leisure activities. Its aesthetic of small autochthonous village  accompanied by a good choice of restaurants, cafes and terraces as well as gardens and areas for the amusement of children. They become places to visit with the family and offer common services for all facilities as the possibility of having a personal shopper, shopping without hanging bags and visitor information points. Also usually consider a good link with the surrounding towns and from the airport, providing shuttle buses and proximity to major transport networks, as they also represent a good tourism offer to the area.

One of the pioneers in Europe of this format is the company Chic Outlet Shopping that has villas in London, Milan/Bologna, Dublin, Brussels/Antwerp/Cologne, Frankfurt and Munich, Barcelona (La Roca) and Madrid (Las Rozas). They plan to open a new villa in Suzhou (Shanghai, China), to push the boundaries of the European continent. We could also cite as a reference, the Boxpark mall in London or the popup REC festival in Igualada (Barcelona)  of whom we talked about a few months ago.

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El centro de la ciudades se ha ido convirtiendo en un espacio de paso y estrés en el que el tráfico, las obras, la multitud son el hilo musical y las distancias entre las tiendas más chic cada vez se amplían más. Todo ello, acaba convirtiendo la experiencia del shopping en un “deporte de riesgo” que satura y agota las fuerzas del visitante. Las shopping villages son la respuesta a este nuevo escenario: pequeños pueblos descentralizados en los que pasear por calles y plazas sin coches ni ruidos donde las marcas se exponen de forma más íntima y relajada.

El valor añadido de este formato de retail reside en ofrecer una experiencia agradable y más adaptada a las necesidades de los visitantes. En las shopping villages suelen encontrarse marcas de lujo con grandes descuentos con colecciones innovadoras y exclusivas, así como proyectos de retail independiente y culturales como exposiciones y actividades de ocio. Su estética de pequeño pueblo autóctono se acompaña por una buena oferta de restauración, cafés y terrazas así como zonas ajardinadas y áreas para el divertimento de los más pequeños. Se convierten en espacios en los que visitar en familia además de ofrecer servicios comunes para todos los establecimientos como la posibilidad de contar con un personal shopper, comprar sin cargar bolsas y puntos de información al visitante. También suele tenerse en cuenta la buena conexión con las localidades vecinas y también desde el aeropuerto, ofreciendo buses lanzadera y cercanía a las principales redes de transporte, pues también representan una buena oferta turística para la zona.

Una de las compañías pioneras en Europa de este formato es Chic Outlet Shopping que cuenta con villas en Londres, Milán/Bolonia, Dublín, Bruselas/Antwerp/Colonia, Frankfurt y Munich, Barcelona (La Roca) y Madrid (Las Rozas). Próximamente planean abrir una nueva villa en Suzhou (Shanghái, China), traspasando las fronteras del continente europeo. También podríamos citar como referente, el centro comercial Boxpark en Londres o el festival popup REC en Igualada (Barcelona) de los que hablamos hace unos meses.

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Fàbrica Moritz: tradition and modernity // Fàbrica Moritz: tradición y modernidad

Fàbrica Moritz in Barcelona via http://www.com-elisava.com

Fàbrica Moritz in Barcelona via http://www.barcelona-metropolitan.com

Fàbrica Moritz in Barcelona via brillat-savarin.blogspot.com

Fàbrica Moritz in Barcelona via http://www.barcelona-metropolitan.com

Brompton by Moritz in the “M” Store in Barcelona via lamevabcn.blogspot.com

By the end of 2011, after seven years of rehabilitation, Moritz opened the door to a unique space that recovers the origins of its artisan production steeped in the iconography of Barcelona. The space of 4,500 m2 has been redesigned by the hand of Jean Nouvel and divided by spaces dedicated to the brewery and Moritz link to the culture and leisure of Barcelona.

In the borough of Sant Antoni, the space highlights for its many possibilities. In the cellar there is a microbrewery originally built in 1856 in which you can observe the process and make free guided tours. On the main floor, we found the brewery and restaurant as well as the “M” Store, Sala 39, the Daily Zone and the Bar à vins.

The restaurant has a menu of Catalan and Alsatian food (homeland of the founder Louis Moritz), designed to match with the varieties of beer Moritz. The “M” Store, that will be open in October, invites you to see the merger of the beer iconography with other brands such as Brompton, which was the first to submit the bike model Brompton by Moritz. This space is open to products and events related to the design and creativity. The Sala 39 is open to leisure and cultural events in which creativity and genuine modernity create a unique club in the city. The Daily Zone is a space in which to read new magazines of design, culture, art and cuisine that also offers an assortment of artisan breads and the possibility of filling a glass of fresh non-pasteurized beer. This recovers the ancestral origin of the beer as “liquid bread”. Finally, the Bar à vins, which will officially open its doors on September 18, wants to be a wine tasting room with over 400 references available by weight, glass or bottle accompanied by specialized sommeliers.

Its commitment to leading the brewing industry of the city and its link with the design and creativity presents endless options and future projects as a cuisine classroom, an atelier and the Moritz Think Tank. Should be added that the company’s offices are located over all this great meeting place for beer, culture and design, making it clear that the entire building and its surroundings breathe the environment and the brand identity.

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A finales del 2011, después de 7 años de rehabilitación, Moritz abrió las puertas de un espacio único con el que recupera los orígenes de su elaboración artesana impregnados de la iconografía barcelonesa. El espacio de 4.500 m2 ha sido rediseñado de la mano de Jean Nouvel y se divide por espacios dedicados a la cervecería y al vínculo de Moritz con la cultura y ocio de Barcelona.

En pleno barrio de Sant Antoni, el espacio destaca por sus múltiples posibilidades. En el  sótano se presenta una microcervecería de 1856 en la que se puede observar el proceso de elaboración, así como hacer visitas guiadas gratuitas. En la planta principal, encontramos la cervecería y restaurante, así como la “M” Store, la Sala 39, la Zona Daily y el Bar à vins.

El restaurante presenta una carta de comida catalana y alsaciana (tierra de origen del fundador Louis Moritz), ideada para combinar con las variedades de cerveza Moritz. La “M” Store, que se inaugurará en octubre, invita a conocer la fusión de la iconografía de la cerveza con otras marcas como Brompton, que fue la primera en presentar su modelo de bicicleta Brompton by Moritz. Este espacio queda abierto a productos y eventos relacionados con el diseño y la creatividad. La Sala 39 queda abierta a eventos de ocio y culturales en los que la creatividad y la modernidad crean una sala genuina en la ciudad. La Zona Daily es un espacio en el que hojear las nuevas revistas de diseño, cultura, arte y gastronomía que además ofrece un surtido de panes artesanos y la posibilidad de llenarse un vaso de cerveza fresca sin pasteurizar. Así se recupera el origen ancestral de la cerveza como “pan líquido”. Por último, el Bar à vins, que abrirá oficialmente sus puertas el 18 de septiembre quiere ser un espacio de degustación de vinos con más de 400 referencias disponibles por peso, copa o botella acompañado por someliers especializados.

Su apuesta por liderar el sector cervecero de la ciudad y su vínculo con el diseño y la creatividad abre a la marca infinitas opciones y futuros proyectos como una aula gastronómica, un atelier y el Moritz Think Tank. Cabe añadir, que las oficinas de la empresa están situadas sobre todo este gran espacio de encuentro de la cerveza, la cultura y el diseño, por lo que es evidente que el edificio entero y sus alrededores respira el ambiente y la imagen de la marca.

Surprise factor: the most fleeting emotion // Factor sorpresa: la emoción más fugaz

Many brands are working on innovation to look forward to surprise and to catch the attention of users. Obviously, with this “infoxication” in which we live, stealing some seconds of the public attention makes this step a career full of competition. But how our body deals with something that surprises us?

First, according to the psychologist Paul Ekman of the University of California – mentioned in an article of the Spanish magazine Muy Interesante-, surprise is the most fleeting emotion. This prepares us for new developments, unexpected and perhaps greater than  imagined.

Noradrenaline prepares our brain to be alert to any stimulus and able to react properly. Endocrine glands release hormones, increase our heart rate and prepare for an intensive breathing. But all this only lasts a moment, because immediately our body will classify the event giving way to other emotions such as anger, fear or joy. However, surprise may always be short, because for our body would be too stressful and counterproductive living in a continuous state of surprise. Our body wouldn’t be able to react if there weren’t any known stimulus to interact with.

The surprising ability of a brand is key to promote innovation and to encourage interaction with visitors. Surprise is exciting and the state in which we have increased chances for remembering those moments and beyond. If we manage that surprise factor during the buying process to create positive memories, it will be a breakthrough for the relationship with the user and its engagement. And that can be generated, sometimes just changing or rearranging the parts of the process, seeking alternatives to ordinary formulas. Could there exist a bakery that opens just in the early hours -as did traditional bakers-? Or a hairdresser that doesn’t cut your hair? Or an open-air gym?

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Numerosas marcas trabajan la innovación buscando sorprender y captar la atención de los usuarios. Normal, con la “infoxicación” en la que vivimos, poder robar unos segundos de atención del público convierte este paso en una carrera llena de competencia. Pero, ¿cuál es el proceso que sigue nuestro organismo ante algo que nos sorprende?

En primer lugar, según el psicólogo Paul Ekman de la Universidad de California – como cita un artículo de Muy Interesantela sorpresa es la emoción más fugaz. Ésta nos prepara para acontecimientos nuevos, inesperados y quizás mayores de lo que imaginamos.

La noradrenalina hace que el cerebro esté atento a cualquier estímulo y sea capaz de reaccionar. Las glándulas endocrinas liberan hormonas, aumentan nuestras pulsaciones y nos preparamos para una respiración más intensa. Pero todo ello sólo dura un momento, pues justo después podremos catalogar el suceso, dando paso a otras emociones como la ira, el miedo o la alegría. Para bien o para mal, la sorpresa sólo puede ser breve, pues para nuestro organismo sería demasiado estresante y contraproducente vivir en un estado contínuo de sorpresa. El cuerpo no sería capaz de reaccionar si no hubiera estímulos conocidos con los que interactuar.

La capacidad de sorprender de un negocio es clave para promover la innovación y  estimular la relación con los visitantes. La sorpresa es emocionante y el estado en el que nos dispone aumenta las posibilidades de que recordemos esos instantes y los posteriores. Si conseguimos que esa sensación de sorpresa durante el proceso de compra lleve a recuerdos positivos, será un gran avance para la relación con el usuario y su fidelización. Y ello puede generarse, a veces, simplemente variando las piezas del proceso u reordenándolo, buscando fórmulas alternativas a lo común. ¿Podría haber una panadería que sólo abriera a primera hora -como hacían los panaderos tradicionalmente-? ¿Una peluquería en la que no se corte el pelo? ¿Un gimnasio al aire libre?